Por Adolfo León García Arcila*
El reciente retiro de la delegación de autoridad ambiental por parte de Corantioquia al Municipio de Envigado no es una simple reestructuración administrativa, es la certificación oficial de la inoperancia, la negligencia y el fracaso técnico de una Secretaría de Medio Ambiente a la que le quedó grande proteger nuestro patrimonio ecológico.Como Ingeniero Ambiental y veedor ciudadano, he denunciado durante años lo que hoy la autoridad regional confirma: en Envigado, la gestión ambiental ha sido una fachada. La decisión de Corantioquia de reasumir sus funciones debido a «graves fallas en trámites y protección de ecosistemas” es una vergüenza administrativa que recae directamente sobre los hombros de los alcaldes de turno y, muy especialmente, sobre la actual secretaria de Medio Ambiente, Beatriz Lema Fernández y su equipo.
Crónica de una ineptitud anunciada
Esta sanción moral y administrativa nos da la razón a quienes advertimos que la «Ciudad Señorial» estaba permitiendo un ecocidio silencioso bajo la mirada cómplice de sus funcionarios. No es un hecho aislado, es un patrón sistemático de omisión:
1. El Caso Parque Tecnológico Manantiales (Edificio Quantum): Permitieron licencias de construcción violando flagrantemente el Artículo 37 del POT, invadiendo los retiros obligatorios de 100 metros a nacimientos de agua. Negaron la existencia de fuentes hídricas activas para favorecer el cemento sobre la vida.
2. El Ecocidio en El Escobero (Quebrada El Hoyo): La inacción fue tal que Corantioquia tuvo que intervenir subsidiariamente con procesos sancionatorios porque la delegación local fue incapaz de frenar los movimientos de tierra y la destrucción de la cuenca.

El fantasma del pasado: La impunidad como política
Para entender esta crisis hay que mirar el retrovisor. La ineficiencia no nació ayer. Documentos en poder de esta Veeduría, como los expedientes de 2012 y 2017 contra el señor Jainer Arango en la vereda El Vallano, demuestran cómo opera la desidia. En aquel entonces, se denunció la tala rasa de más de 250 árboles nativos y quemas a cielo abierto en zona de alto riesgo. ¿Cuál fue la gestión de la delegación ambiental de Envigado? Un «saludo a la bandera». Realizaron decomisos de madera que terminaron pudriéndose en los patios de la Secretaría, convirtiendo la prueba del delito en basura, sin que se ejecutaran procesos sancionatorios ejemplarizantes ni se restaurara el daño. Esa cultura de la «omisión» es la que hoy nos cuesta la autonomía municipal.

Alerta fiscal: ¿Una planta de personal para la nada?
Hoy, la Veeduría CEV lanza una alerta roja al Contralor Municipal y a la ciudadanía. Al perder la competencia legal para actuar como autoridad ambiental, ¿qué pasará con la inmensa nómina de contratistas y funcionarios adscritos a esta delegación?
Estamos ante un inminente detrimento patrimonial. Mantener una planta de personal ociosa, sin funciones reales (porque ya no tienen la autoridad), pagada con nuestros impuestos, sería ilegal. Nos preocupa profundamente que, ad portas de la Ley de Garantías, se utilicen estos cargos para pagar favores políticos a las cuotas burocráticas denunciadas públicamente —ligadas presuntamente a figuras como el diputado Jorge Correa, exconcejal Carlos Ossa y el concejal Juan Uribe—, creando «nóminas paralelas» que desangran el erario sin aportar ningún beneficio ambiental.

No fue mala suerte, fue mala gestión
Envigado no perdió la autoridad ambiental por mala suerte, la perdió por mala gestión. La veeduria 290 CEV exige la renuncia inmediata de los responsables de esta debacle y advertimos: si se renuevan contratos a funcionarios que demostraron su incompetencia, la Veeduría CEV activará todas las acciones penales y fiscales por gestión antieconómica.
La naturaleza no perdona y la ciudadanía tampoco debería hacerlo.
*Ingeniero Ambiental y líder de la Veeduría Ciudadana que ha destapado las irregularidades en la gestión de recursos naturales en Envigado.
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