Rafael David Gaviria Mejía, de 39 años, es un músico que se ha dedicado por más de 17 años a iniciar en la música a niños, niñas y jóvenes del municipio de El Bagre, en el Bajo Cauca antioqueño, un territorio ampliamente marcado por la violencia y donde este músico e instructor se resiste a través del arte.“La mayoría de nosotros trabajamos con niños. Somos artistas formadores del programa ‘Artes para la paz’ y trabajamos en las instituciones educativas con los más pequeñitos. Somos resultado de un proceso académico en una casa de la cultura, en donde se va gratuito, con mucha necesidad, estamos aportando hoy a la construcción de paz desde nuestro territorio y no es que lo hagamos ahora por una política de estado, es que lo venimos haciendo hace 20 años”, explica Rafael David.

Paradójicamente, aunque su vida ha estado, en su gran mayoría, dedicada a iniciar a niños y niñas en la música, nunca había podido acreditarse oficialmente como maestro en artes porque “las personas que vivimos en las regiones tenemos muchas dificultades para llegar a estas titulaciones, porque hay que venir hasta las ciudades centrales, en este caso a Medellín”.

Pero este año 2025 el programa en el que es formador, ‘Artes para la paz’, decidió abrir la oportunidad no solo para que él, sino para más de mil artistas y sabedores en todo el país pudieran certificarse como Técnicos laborales por competencias en sus diferentes disciplinas.
“Este es el reconocimiento a esa lucha que hacemos los artistas, que lideramos socialmente procesos, a esos años de resistirnos a que siga habiendo violencia, consumo de drogas y esas cosas”, comentó emocionado, añadiendo que “para nosotros es muy gratificante que desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y la institución Débora Arango se hayan sumado a esta apuesta nos hayan dicho ‘mira, lo que tú has hecho durante 30 años tiene peso, tiene valor y yo te lo quiero reconocer.’; eso es gratificante en todos los sentidos”.
La dignificación del oficio artístico
Desde muy temprano, este viernes 12 de diciembre, Rafael David llegó hasta el Tecnológico de Artes Débora Arango para obtener ese título que lo acredita como, en su caso, músico.
Mientras en todo el país se adelantan decenas de ceremonias similares, en el Tecnológico de Artes Débora Arango se vivía ese momento con otro aire y todo porque justamente Envigado fue el epicentro regional y nacional para que la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani Fonrodona, acompañara la jornada de cierre del proyecto de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH) del programa ‘Artes para la paz’.
“Este año decidimos ampliar la cobertura y los niveles de cualificación. No nos podíamos quedar solo en los colegios públicos atendiendo la básica, teníamos que poder garantizar y cubrir esta deuda histórica con tantos maestros, portadores, portadoras, sabedores, sabedoras que durante años han dedicado su vida a las distintas disciplinas artísticas o saberes diversos y que jamás habían sido reconocidos o habían tenido la posibilidad de ingresar algún trabajo digno por la simple razón de que no tenían una cualificación oficial de nuestro sistema educativo”, explicó la ministra.

competencias en ilustración, en ejecución instrumental básica y en asistencia de cine, televisión y artes escénicas. Foto Cortesía Minculturas, Lina Rozo.
Y aunque la jornada de clausura vivida en el municipio reconoció la trayectoria de 102 artistas y sabedores de Antioquia, paralelamente, en todo el país, fueron 1.070 los artistas, de 28 departamentos del país que, como Rafael David, recibieron el título de Técnico Laboral por Competencias en diferentes áreas.
Para el caso del Tecnológico de Artes, la formación que recibieron los artistas fue enfocada en tres áreas: ilustración, ejecución musical básica y asistencia en televisión, cine y artes escénicas.
El Reconocimiento de Aprendizajes Previos (RAP)
El componente más revolucionario de este proyecto fue la implementación del sistema de Reconocimiento de Aprendizajes Previos (RAP). Este mecanismo permite validar los saberes empíricos, la trayectoria laboral o estudios inconclusos, otorgando certificaciones técnicas laborales de manera oficial.
El rector del Tecnológico de Artes Débora Arango, Juan Carlos Mejía Giraldo, describió el RAP como un “acto de justicia”, diciéndole a los cientos de creadores que “su saber y su trayectoria merecen reconocimiento oficial”.
El Tecnológico de Artes Débora Arango fue elegido para operar este convenio del programa ‘Artes para la paz’ debido a su experticia en la formación de prácticas artísticas, culturales y creativas, lo que garantiza la calidad de los procesos y metodologías pedagógicas.
Este esfuerzo conjunto entre el gobierno nacional y el Tecnológico consolida un proceso sin precedentes que reconoce la cultura como motor de transformación social, movilidad laboral y construcción de paz desde nuestros territorios.
El alcalde de Envigado, Raúl Eduardo Cardona González, expresó su reconocimiento y admiración a los artistas, señalando que su talento demuestra que el arte es un camino para sanar, crear y construir paz. Este encuentro de cierre del programa de dignificación con reconocimiento de aprendizajes previos es mucho más que un evento académico; es una oportunidad para reconocer trayectorias, valorar saberes y dignificar la vida de quienes han aprendido desde la experiencia, el trabajo y la disciplina.

Un reconocimiento mutuo entre el Ministerio y el Tecnológico de Artes
Durante el evento, el Tecnológico de Artes Débora Arango hizo un reconocimiento a la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani Fonrodona, “por su invaluable compromiso con la transformación social del país a través del programa ‘Artes para la paz’”.
Y es que para la institución encargada de formar a artistas y gestores culturales en el departamento de Antioquia, “el ministerio ha abierto caminos de formación, creación y expresión para cientos de artistas y creadores que hoy encuentran en el arte una herramienta para reconstruir tejido social, dignificar las comunidades y fortalecer la diversidad cultural que nos define”.
Pero ese reconocimiento no fue solo en una vía. La ministra, en conversación con El Envigadeño, explicó que el Tecnológico de Artes tiene algo que lo convierte en un ejemplo a nivel nacional por “la calidad de los procesos, la dignificación de los espacios, de las dotaciones, los equipamientos, las metodologías pedagógicas juiciosas y muy disciplinadas, esto es lo que tenemos que lograr en el resto del país”.
Del mismo modo explicó que actos como la Ley 2525 de 2025, sancionada para homenajear y reconocer las acciones del Tecnológico, “es el reconocimiento a la labor que ha hecho la Institución durante muchos años y que va a permitir y garantizar que llegue a más y más estudiantes ya no solo de Antioquia, sino con repercusión nacional y a artistas y gestores de todo el país”.
Finalmente, la ministra admitió que proyectos como la regionalización que comenzó la institución envigadeña, que hoy cuenta con dos nodos descentralizados en Copacabana y Santa Fe de Antioquia, son un ejemplo porque “el Ministerio de las Culturas no puede seguir con la política de centralización y son las instituciones que están en las regiones las que, como aliados del Ministerio, van a garantizar que tengamos un impacto mayor para los artistas”.





