Las autoridades del Municipio de Envigado parecieran ‘encartadas’ con todo lo que representa Casablanca y la obra y legado de la maestra Débora Arango Pérez. Aunque la presencia de la edificación en el municipio, declarada Bien de Interés Cultural de la Nación (BICN) desde el año 2008, debiera ser un gran aliciente para impulsar la cultura local, quienes gestionan el patrimonio envigadeño no parecen tener claro el rumbo del inmueble, ni cuidado por lo que representa y mucho menos, preocupación por lo que ocurre recientemente con la obra de la pintora.
Y es que, en los últimos días, el debate ha estado centrado en el valor cultural y el llamado a mantener integrada toda la colección de obras que Débora Arango Pérez le donó al Museo de Arte Moderno (MAMM) en 1986. El asunto salió a la luz por una publicación de la Revista Papel, en la que denunciaba que la actual directora del MAMM, la santandereana María Mercedes González Cáceres, le había ofrecido al Banco de la República dos obras de Débora Arango. Sin embargo, la solicitud del MAMM para que le autorizaran la venta de los cuadros recibió la negativa rotunda del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Posteriormente se conoció que la entidad también le había hecho una oferta al Museo Nacional, pero fue esta organización la que declinó el ofrecimiento. La más reciente información publicada por la Revista Papel afirma que no eran dos, eran seis las obras de Débora Arango Pérez que el MAMM pretendía vender, todo con la anuencia de su junta directiva.

Envigado, en silencio
Pero volvamos a Envigado. Durante las semanas de álgido debate sobre el legado de Débora, la discusión de la posible venta de los cuadros, la negativa rotunda del Minculturas y la custodia de una casa que requiere intervenciones urgentes para convertirse en museo, las autoridades del Municipio de Envigado no expresaron ni una sola sílaba.
Lo importante es saber por qué. La razón más evidente es porque en la actualidad el Municipio de Envigado es cercano al MAMM.
Lo primero, es que desde abril del 2024 se conformó el Comité Asesor de Casablanca, integrado por Juan Luis Mejía Arango, exrector de EAFIT y ex ministro de Cultura; Rafael Aubad, promotor cultural, profesor emérito de varias universidades y expresidente de Proantioquia; María del Rosario Escobar, directora del Museo de Antioquia; Héctor Londoño Restrepo, exalcalde de Envigado; Sergio Restrepo, gestor cultural; Lina María Vásquez Ángel, secretaria de Cultura de Envigado y también la señora María Mercedes González Cáceres, directora del MAMM.
El comité fue presentado con gran bombo en redes sociales, pero mediante respuesta a derechos de petición, El Envigadeño conoció que ni se reúne, ni hay actas, ni tiene un norte claro sobre las razones para su conformación. Durante un año y medio, dicho comité no ha realizado ninguna labor importante ni pública relacionada con Casablanca. Al parecer, la creación del comité fue solo para la foto.

Los contratos, otra razón
Pero ahí no termina la historia. Además de integrar el Comité Asesor de Casablanca, el MAMM ha tenido dos contrataciones con el Municipio de Envigado entre 2024 y 2025, las cuales desmenuzaremos a continuación.
La primera, contratación directa de la Empresa de Vivienda y Desarrollo Urbano y Rural de Envigado (DESur) con la Corporación Museo de Arte Moderno de Medellín – MAMM (DESur-CD-64-2024), fue por un valor de $282.300.000. Ésta, con un plazo de cuatro meses (entre el 6 de junio y el 7 de octubre de 2024), tuvo como objeto “Realizar un proyecto integral de apertura y puesta en marcha mediante la elaboración de la política curatorial, guion museológico y diseño arquitectónico para la adecuación de una sala de exposiciones al interior de Casa Museo Débora Arango Pérez en Envigado”. Este contrato también incluía entre las obligaciones específicas del contratista “Acompañar al Municipio de Envigado y brindar la información que esté al alcance del MAMM en relación con los trámites que deben ser adelantados ante el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes por ser Casablanca Bien de Interés Cultural de la Nación”.

El segundo contrato, vigente durante el escándalo
Para la segunda contratación, el MAMM recibió una invitación directa de oferta por parte de DESur el 21 de marzo de 2025, con el objeto de “Diseñar y desarrollar en detalle el guion museológico, museográfico y el diseño arquitectónico de la exposición permanente del espacio central de Casablanca, dedicado a la vida y obra de Débora Arango Pérez, en cumplimiento de la acta nº10 del convenio interadministrativo env-09-09-0925-21.” Esta invitación derivó en el contrato directo (DESur-CD-116-2025), con el objeto mencionado, por valor de $509.320.000 y un plazo de cuatro meses. Dicho contrato inició el 6 de junio de 2025 y terminó el 5 de octubre.

Según el contrato, el alcance del objetivo es “liderar, coordinar y ejecutar las actividades relacionadas con el diseño arquitectónico de los distintos espacios que conformarán la Casa Museo Débora Arango Pérez, entre ellos el ingreso, taquilla, aulas, tienda, café, entre otros. Adicionalmente, se incluye el desarrollo integral del guion museográfico y la concepción arquitectónica de la exposición destinada al espacio central de Casablanca, garantizando así una cohesión funcional y estética entre las áreas del museo y su propuesta expositiva.”
El tratamiento que Casablanca se merece
Mientras organizábamos esta nota, conocimos que mañana 14 de octubre se realizará una reunión en la casa para socializar los diseños de la restauración de Casablanca. Sin embargo, suena extraño que se vayan a presentar detalles de esa recuperación de la casa cuando el Minculturas aún no aprueba dichas obras.
De otro lado, es crucial que el Municipio de Envigado se apersone del tratamiento y gestión de la casa con un equipo idóneo (lo hemos dicho hasta el cansancio), bien preparado académicamente y con experiencia en los temas y no político pero que además no tenga conflictos de intereses para ese manejo.

Adicionalmente, que la municipalidad defina si Casablanca es un apéndice de la Casa de la Cultura, porque se ve recientemente que quieren cargarle a la casa museo toda suerte de actividades (seguro para que parezca un espacio abierto), muchas que ni siquiera conversan con su espíritu. No puede ser que se pretenda que en Casablanca se haga lo que no cabe en la Casa de la Cultura o esté convertida en un centro de eventos o de reuniones de cuánto grupo no tiene donde más reunirse.
Otro asunto es que el hecho de tenerla abierta durante el día no garantiza que su utilización esté acorde a su condición de BICN. Casablanca merece suerte de museo como tal vez la cumple su espejo más cercano (también BICN), la Casa Museo Otraparte. Pero antes de convertirse en museo, la casa requiere altas inversiones para ser recuperada y reconstruida, solicitud que como dijimos, cursa trámite ante el Minculturas, sin respuesta positiva a hoy, 13 de octubre.

Por último, muy importante, con el debate reciente sobre las obras de Débora Arango, el Municipio de Envigado debe preguntarse si es el MAMM la entidad idónea y desprovista de cualquier conflicto de intereses, para administrar lo que sería la Casa Museo Débora Arango, conservar y difundir su legado. Lo anterior, teniendo en cuenta que el conflicto reciente demuestra que ese museo no tiene temor jurídico ni moral para dividir la obra con criterios de lucro. Adicionalmente porque se evidencia la resistencia del museo a mantener la colección unificada como la maestra lo soñó, todo por intereses económicos de vender lo que, además, por ley y por la Constitución Nacional, no se puede enajenar. Amanecerá y veremos, pero por ahora, sólo parece que el espíritu de Débora Arango duerme con el enemigo.






