La adopción de la primera Política Pública de Culturas Campesinas en Colombia, mediante el DECRETO No. 0935 DEL 31 DE JULIO DE 2026, representa un hito normativo de gran relevancia para la ruralidad del país y especialmente para la zona rural de Envigado. Esta directriz nacional, que guiará las acciones del Estado durante los próximos diez años, busca reconocer, proteger y garantizar los derechos culturales del campesinado, una población declarada como sujeto de especial protección constitucional (artículo 64 de la Constitución Nacional).
Para las veredas envigadeñas El Escobero, El Vallano, Las Palmas, Santa Catalina, además de Pantanillo, Perico, que albergan a decenas de familias dedicadas por generaciones a la agricultura y las dos últimas, mantienen viva la Manifestación Cultural Silletera (Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación), la implementación de este plan decenal ofrece herramientas jurídicas y financieras fundamentales para mitigar las presiones del crecimiento urbano y potenciar sus economías tradicionales. Según el Ambientómetro de Envigado, en las veredas de Envigado (todas), datos con corte al 30 de enero de 2026, hay 275 productores agropecuarios, con labores en 34 líneas productivas.

Protección de la tradición silletera frente a la expansión urbanística
La zona rural de Envigado ha experimentado dinámicas de cambio en el uso de los suelos que vienen generando fuertes tensiones entre las actividades comerciales y residenciales, un fenómeno visible en sectores como la vereda Perico.
Frente a esta realidad, el eje de Memorias y Patrimonio Vivo Campesino de la nueva política se convierte en un respaldo legal. Este lineamiento obliga al Estado a investigar, visibilizar y proteger los patrimonios materiales e inmateriales, así como las prácticas, saberes y legados de la identidad rural.
Para los silleteros de Pantanillo y Perico, quienes año tras año engalanan las calles del municipio con sus flores, además de participar en el Desfile de Silleteros de Medellín (evento que cumplirá 70 años en 2027), esto significa un blindaje para que sus manifestaciones no se extingan ni se desvirtúen.

la Constitución Política de Colombia.
Beneficios directos para los productores de la zona rural envigadeña
La política nacional se estructura sobre ocho ejes estratégicos que impactan positivamente las dinámicas de las veredas envigadeñas en diferentes aspectos.
Gracias al eje de Economías Culturales Campesinas, la política pública defiende la propiedad intelectual colectiva y el comercio justo, promoviendo el acceso digno a mercados culturales y la creación de cadenas de valor que respeten el saber local, lo que evita que las creaciones, diseños de silletas o saberes de las comunidades rurales sean apropiados o explotados comercialmente sin su consentimiento expreso.

El eje de Sistemas de Conocimiento Campesino promueve el diálogo de “campesino a campesino” y el relevo generacional, lo que apoya la transmisión comunitaria oral y vivencial frente a la descampesinización*. Esto ayudará a las familias silleteras de Envigado a estructurar escuelas locales de saberes tradicionales, garantizando que los jóvenes permanezcan vinculados a las labores de la tierra y al diseño floral tradicional, lo cual también debe estar articulado al Plan Especial de Salvaguardia de la Manifestación Cultural Silletera, que es el instrumento aprobado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes cuando fue reconocida la cultura silletera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, en el año 2015.

Incidencia de la población campesina
Por otro lado, el eje de Gobernanza Cultural Campesina incide en el ordenamiento del territorio, permitiendo que se asegure la representación política del campesinado en espacios locales de toma de decisiones, lo que asegurará que las voces de la ruralidad envigadeña influyan de manera directa en las decisiones de planificación rural y protección ambiental del municipio.
El decreto también promueve la dignificación de las mujeres rurales gracias al eje de Mujeres Campesinas y Diversidad Cultural, eliminando así las barreras de acceso a recursos para las mujeres, quienes han sido protagonistas en el cultivo de flores y la conservación del patrimonio biocultural en las fincas tradicionales de estas veredas.
Así, la Política Pública de Culturas Campesinas, liderada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes junto con el Ministerio de Agricultura, propone una ruta de justicia social para consolidar la soberanía cultural del campesinado y, para la zona rural de Envigado, su adopción es el camino idóneo para asegurar que el desarrollo urbano no opaque la herencia de sus campos y flores.

*Según la política pública, el término descampesinización se refiere al “proceso histórico, cultural y estructural, producto de distintas presiones y violencias, en el que las comunidades campesinas pierden sus condiciones materiales, sociales y culturales de existencia, lo que conduce a la transformación o desaparición de sus formas de vida. Este proceso se expresa en la pérdida de acceso y control sobre la tierra y el territorio, la ruptura de economías campesinas, la migración forzada o inducida, y la desarticulación de sus prácticas productivas, organizativas y culturales, la erosión de saberes, identidades y relaciones comunitarias.”







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