Incluso los nombres abstractos se vuelven cuerpo. “Justicia” aparece manipulada, ciega de conveniencia, despojada de equilibrio. Débora evita el alegato literal y trabaja con la balanza descentrada de la forma: la composición como argumento. Su programa no se limita a identificar culpables, revela un sistema donde la ley es instrumento de clase. Por eso su crítica no es partidista sino estructural: del tranvía incendiado a la sala de audiencias, todo vibra del mismo modo. El lienzo incomoda porque cuestiona la fe estética en lo neutral. Ver “Justicia” es aceptar que la imagen también juzga y que la sentencia la pronuncia quien mira.
* Publicación realizada de manera colaborativa entre El Envigadeño y la historiadora Sara Fernández Gómez, quien hizo el guion y las reseñas de las obras que publicaremos durante los 24 días.
Imagen tomada del catálogo del Museo de Arte Moderno de Medellín. Dice ca, que significa circa, es decir aproximadamente o hacia…(es de la época en que Débora Arango estaba confinada en Casablanca y no hay fecha precisa).




