La ternura atravesada por la agresión: esa es la síntesis. La mujer en embarazo expone la fractura. Aquí el desnudo sale del fuero íntimo y entra de lleno al espacio público de la violencia. No hay concesión sentimental: la composición obliga a sostener la mirada donde duele. Esta obra confirma que el programa de Débora no separa lo familiar de lo político: es precisamente en el cuarto —no solo en la plaza— donde la historia hiere. La forma, otra vez, es ética: la deformación no es capricho, es lenguaje para decir lo indecible. Con esta pieza, el ciclo de la maternidad se integra a la crítica del país y su orden.
* Publicación realizada de manera colaborativa entre El Envigadeño y la historiadora Sara Fernández Gómez, quien hizo el guion y las reseñas de las obras que publicaremos durante los 24 días.
Imagen tomada del catálogo del Museo de Arte Moderno de Medellín.




