Por Faber Cuervo*
Lo que más revela la pretensión del Museo de Arte Moderno de Medellín -MAMM-, museo propietario de la obra de Débora Arango y la posible negociación de dos de sus cuadros con el Banco de la República es la prioridad mercantilista en la apropiación de la obra de la pintora.
Esta valoración mercantilista relega a segundo plano otros valores que son los más valiosos de dicha obra.
Consisten ellos en sus significados históricos, patrimoniales, estéticos, culturales, sociológicos, contenidos de género y político, antropológico.

¿Qué ha hecho el MAMM con 233 cuadros de Débora?
¿Qué ha hecho el municipio de Envigado para acordar con el MAMM un aprovechamiento de semejante material artístico?
No se programan exposiciones guiadas que difundan el potencial de la obra, sus orígenes, sus impactos, sus develaciones.
Las nuevas generaciones no conocen la obra de Débora Arango. Se impide la apropiación de un legado, se anula una identidad patrimonial, se amputa la gran posibilidad de conocernos a nosotros mismos, nuestro pasado, nuestras luchas, nuestros valores.
En resumen, no se ha manejado con acierto el control de esa obra.

¿Qué podemos hacer?
Proponer al Municipio que acuerde con el MAMM un préstamo remunerado de esa obra para irla exponiendo en Casablanca. El objetivo sería mostrarla a los estudiantes y público en general.
Por allí se podría empezar.
*Investigador cultural.




