En un hecho que marca un antes y un después para la cultura en Colombia, la Plenaria de la Cámara de Representantes aprobó hace unos días en su último debate, el Proyecto de Ley de la Música. Fueron décadas en las que el sector luchó por una iniciativa que permitiera garantizar mejores condiciones para los artistas y personas de la industria, lo que propiciará condiciones dignas, incentivos y seguridad jurídica a todos los agentes de la cadena musical colombiana.
El texto final es el resultado de una construcción colectiva entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, gremios, artistas y el Consejo Nacional de Música, buscando un equilibrio entre la industria y los procesos comunitarios que tanto se defienden desde los diferentes territorios.

Lo que incluye la nueva Ley
Los beneficios para los músicos de toda Colombia incluyen un fondo especial para la música, inspirado en el Fondo de Desarrollo Cinematográfico (FDC), con el fin de financiar proyectos de creación, formación, circulación e investigación, garantizando que parte de los recursos generados por el sector se reinvierta directamente en su desarrollo.
Los músicos y personal de la industria musical también tendrán una serie de alivios económicos que incluyen la exención de IVA para la compra de instrumentos musicales, así como para software y hardware especializados en creación sonora.
De la misma manera, la Ley establece facilidades para la circulación, estableciendo reglas claras para el transporte de instrumentos en aviones como equipaje especial y promoviendo visas para favorecer la movilidad internacional de los talentos locales y su personal técnico.
En cuanto a los festivales que reciban recursos públicos para su realización, se promoverán la equidad y los nuevos talentos, pues deberán incluir al menos un 40% de participación de mujeres músicas y artistas emergentes.

La música de los territorios
Aparece otro capítulo en la nueva legislación que protege lo tradicional e incluye las músicas vivas y comunitarias, reconociéndolas como esencia de los territorios y otorgando incentivos para su salvaguardia.
En su Artículo 20, la Ley de la Música se centra en las garantías sobre los derechos de autor, buscando una mayor transparencia y seguridad en la gestión de los ingresos de compositores e intérpretes.
Finalmente, promueve las decisiones basadas en la realidad del sector, fortaleciendo el Sistema de Información de la Música (SIMUS), lo que permitirá que la inversión pública se realice de manera más eficiente, midiendo el impacto real en las comunidades artísticas.
La música es un motor de transformación social y como tal, la aprobación de la nueva ley representa el pago de una deuda histórica con los artistas colombianos.







