Por Edgar Hernando Restrepo Gómez*
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La sociedad envigadeña del siglo XVIII, que vio nacer su centro urbano a partir de 1776, estuvo marcada en su desarrollo por las alianzas entre las diferentes familias de la élite. Ese es el caso de los Vélez que, a principios del siglo XVIII con Juan Vélez de Rivero como patriarca del apellido, enlazaron a dos de sus hijas (Ana María y María) con españoles recién llegados de la península, Alonso José y Pedro José Restrepo, respectivamente; María Teresa con Juan Pérez de la Calle y sus hijos Domingo y José Ignacio con otra poderosa familia, los Guerra Peláez (se pueden ver cartas de dote y testamento en Archivo Histórico de Antioquia). La mentalidad de Vélez de Rivero, al igual que la de sus coetáneos y familias criollas, hacían del matrimonio una oportunidad para reforzar su estatus y poder.
Igual hizo Vélez de Rivero al llegar de España, pues se casó con doña Manuela de Toro Zapata, hija del regidor Cristóbal del Toro Zapata y éste, a su vez, descendiente del conquistador Juan de Toro Servero, quien había forjado una importante fortuna, en minas y tierras en la provincia de Antioquia. Otro hermano de Cristóbal, el capitán Fernando de Toro Zapata, había obtenido estancias y minas en el Valle de Aburrá. De esta forma, Vélez de Rivero cimentó en su origen su posición social y económica y la prolongó y mantuvo en su descendencia.

La inmigración española a Antioquia es uno de los aspectos a tener en cuenta en el proceso de poblamiento del Valle de Aburrá, en la formación de la sociedad y en el ejercicio del poder. Ann Twinam en su trabajo: Mineros, comerciantes y labradores: las raíces del espíritu empresarial en Antioquia: 1763-1810 (1982), comenta que un primer grupo de peninsulares llegó entre 1650 y 1710 y que “contribuyeron decididamente en la fundación de la villa”. Por los registros del cabildo, de actas de estamentales y genealogías, cabe concluir que se trató de cerca de 50 españoles. De igual forma, la misma historiadora encontró que el segundo contingente de 27 españoles se estableció entre 1780 y 1810.
Estos blancos recién llegados tendieron a casarse con mujeres blancas de las familias criollas, quienes veían en estas uniones con los recién llegados españoles, la obtención de prestigio, limpieza de sangre y la blancura que daban los lazos directos con España. A su vez, estas familias les daban a los españoles el mecanismo de integración a las relaciones sociales, el poder económico y lazos culturales en América. Es el caso de Vélez de Rivero, quien confesaba en su testamento de 1733 (Archivo Histórico de Antioquia) que cuando llegó a la villa no poseía más que la ropa que vestía. Varios españoles no tenían oficios o títulos académicos ni altas dignidades, sólo los rudimentos de lectura y escritura como para desempeñar los cargos del cabildo y adelantar pleitos civiles.

Así las cosas, el matrimonio fue el mecanismo de enlace entre familias de igual estatus socio económico o de mejor prestigio, que garantizarían una buena unión y éxito social. Esta circunstancia dio lugar a que se formaran familias entre personas de una misma condición social y étnica y se profundizaran las discriminaciones de todo tipo en la formación de las poblaciones en Antioquia (Véase Pablo Rodríguez Sentimientos y vida familiar en el Nuevo Reino de Granada, 1997)
Volviendo a Envigado, encontramos que la sociedad del siglo XVIII estuvo dominada por una parentela que tiene origen en tres apellidos: los Vélez, los Restrepo y los Calle.
Por el lado de los dos primeros se han destacado José Manuel (el historiador), José Félix (el educador) y Cristóbal (el presbítero). Estos últimos descienden de un rico comerciante y bisnieto de la primera línea del apellido en Antioquia, el asturiano Alonso López de Restrepo y quien ocupó varias veces cargos importantes en el cabildo de la villa (Véase el trabajo de Beatriz Patiño Millán Comercio y élite en el Medellín Colonial).

Por su parte, el historiador José Manuel, gran partícipe en la Independencia, desciende de don José Miguel Restrepo Puerta y doña Leonor Vélez Calle. Fue un tío materno, Alberto María Calle, quien ayudó a José Manuel a encaminarse por los estudios.
Por el lado de los Calle, que descienden como he dicho del español Juan Pérez de la Calle, están su hijo Francisco Ángel, minero, hacendado y comerciante, quien tuvo entre sus hijos más destacados a los presbíteros Alberto María y Jerónimo. De su otro hijo, Francisco Miguel, desciende José Miguel, sobrino de los anteriores, quien también se dedicó al sacerdocio pero en especial a la política al participar en las primeras juntas de gobierno independiente de España.
De esta manera, vemos que la élite marcó el desarrollo y dominio de Antioquia y de Envigado en el siglo XVIII, al establecer su influencia, mantener y aumentar su poder económico en tierras, minas y comercio y lo más trascendental, estableció la estructura social y política que caracterizó a Antioquia.
*Historiador de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, ex presidente del Centro de Historia de Envigado y actual consejero Municipal de Cultura en representación del sector de Patrimonio.




