Desde lo íntimo pasamos a la calle: “Secuestro” nombra la violencia como economía del miedo. No hay héroes: hay cuerpos forzados y una ciudad que mira de reojo. El expresionismo no embellece, intensifica. La diagonal que arrastra y la mancha que asfixia dicen más que una crónica: la captura del otro es síntoma de un orden roto. Débora no moraliza: observa, acusa el dispositivo social que convierte personas en botín. Lo político, aquí, es la forma misma que constriñe.
* Publicación realizada de manera colaborativa entre El Envigadeño y la historiadora Sara Fernández Gómez, quien hizo el guion y las reseñas de las obras que publicaremos durante los 24 días.
Imagen tomada del catálogo del Museo de Arte Mod02erno de Medellín.




