Por Edgar Hernando Restrepo Gómez*
Fotos suministradas por el autor
Fue la mañana del 16 de abril de 1776 cuando don Joseph Antonio Isaza y Atuesta, en un gesto entre desprendido y calculado, ofreció al Gobernador de la Provincia de Antioquia, don Francisco Silvestre, las tierras para la plaza y el templo del nuevo poblado de Envigado. Era hijo del vizcaíno don Juan Bautista Isaza Goyenechea, quien llegó en 1682 y se enlazó con otros compadres vascos, como la familia López Atuesta (Genealogía de Antioquia y Caldas de Gabriel Arango. Jhon A. Ricaurte Los vascos en Antioquia durante la administración borbónica, 1700-1810).
Este enlace le permitió obtener un capital importante para emprender actividades comerciales entre Antioquia, Honda y Guaduas y ubicar a su familia entre las más importantes del Valle de Aburrá durante el siglo XVIII (Testamento, Archivo Histórico de Antioquia, A.H.A., 1700).

Joseph Antonio Isaza y Atuesta continuó con las actividades comerciales de su padre y se instaló en Envigado en 1715 cuando contrajo matrimonio con doña Josefa, hija del asturiano don Cristóbal Pérez de Rivero. Fue un enlace entre hijos de españoles y criollos, posicionado para el sur del Valle de Aburrá, donde se intercambiaban elementos como de limpieza de sangre, prestigio, integración social y poder económico.
Sin embargo, descubrí a través de las investigaciones de archivo que no fue don Joseph Antonio padre quien vendió los lotes y terrenos para el centro urbano de Envigado, sino su hijo, don Joseph Antonio Isaza Pérez (A.H.A., Fondo Escribanos).

Pero entonces ¿quién fue este personaje desconocido en la historia local y su importancia?
Además de comerciante, poseía tierras heredadas y trató de adquirir más al solicitar concesión de tierras en Amagá (1766). Lo clave del personaje es la venta de los lotes alrededor de la plaza de Envigado y futuras casas del centro urbano en 1785. La lista de compradores se compone de don Francisco Ángel Pérez de la Calle, don Juan Ignacio Correal, don José Antonio Escovar, doctor don Antonio de la Madrid, José Gil, León Garcés, don Vicente de Restrepo, Ignacio Ruíz, Manuel Joseph Vélez y don Francisco Miguel de Escovar. En total, 11 lotes que costaron mil pesos.
Estas transacciones reforzaron su trato comercial y le permitieron invertir en nuevos negocios como tierras en Copacabana, Hatogrande y Barbosa y minas en Río Grande.

En política, estuvo en el Cabildo de la Villa entre 1750 y 1794 como alcalde de la Santa Hermandad, alcalde de primer voto, alcalde pedáneo de Itagüí y procurador general.
En el poder religioso, apoyó la fundación del Convento de las Carmelitas en Medellín (1791) junto a dos de sus hermanas Tecla y Nicolasa; dos de sus hermanos, Lorenzo y José Ignacio Narciso, fueron sacerdotes en la Villa, al igual que dos de sus hijos, Javier y Miguel Isidoro, a quienes aportó capital para su ordenación.
En conclusión: don Joseph Antonio Isaza Pérez fue el protagonista en los inicios del centro urbano de la ciudad de Envigado, con destacada participación en la vida económica, política y religiosa de la región.
*Historiador de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, ex presidente del Centro de Historia de Envigado, actual consejero Municipal de Cultura en representación del sector de Patrimonio y miembro del Consejo Territorial de Planeación (CTP).




