130 años de Fernando González: el brujo indefinible sigue vivo a través de su palabra

Por Karen Londoño Muriel*
Definir a Fernando González es una tarea imposible. Quienes lo han estudiado, los custodios de su legado en la Corporación Otraparte y los amantes de la filosofía y la literatura que se han acercado a sus obras coinciden en que definir al Brujo de Otraparte es imposible, él es uno y muchos, tantos como personas quieran conocerle.
Pero si es necesario describir quién era, Fernando González Ochoa fue un envigadeño ilustre, nacido el 24 de abril de 1895, hace 130 años. Hasta su muerte, el 16 de febrero de 1964, fue pensador, filósofo, escritor, abogado y hasta crítico político.
Fue su suegro, el ex presidente de Colombia Carlos Eugenio Restrepo, una de las primeras personas que, con confianza, lo llamaban loco, pero Fernando González fue mucho más que eso. Sus palabras nunca pasaron desapercibidas y la forma en la que fusionaba la filosofía, la ficción y el costumbrismo son ese sello personal que lo mostró al mundo como un hombre directo, crítico, rebelde, místico y hasta irónico.

Fernando González Ochoa, un ícono que tal vez no pretendió ser, pero que terminó convertido en referente. Foto Jorge Obando, tomada de la web de la Corporación Otraparte.
Fernando González Ochoa, un ícono que tal vez no pretendió ser, pero que terminó convertido en referente. Foto Jorge Obando, tomada de la web de la Corporación Otraparte.

Es precisamente esa ironía que manejó dentro de sus expresiones directas, la misma que ha permeado la cultura paisa durante años, la característica que inspiró al doctor en Humanidades y magíster en Estudios Humanísticos, Milton Vásquez Patiño para escribir Fernando González, Ironista, el resultado de una investigación académica que por más de 15 años lo llevó a acercarse al Brujo y que le permite afirmar con razón que “decir quién fue Fernando González es como preguntarse por quiénes somos nosotros”.

Detalles de la Casa Museo Otraparte y un cuadro especial de Gonzalo Arango, uno de sus grandes contertulios.
Detalles de la Casa Museo Otraparte y un cuadro especial de Gonzalo Arango, uno de sus grandes contertulios.

“Su proyecto escritural se configuró de tal manera que termina mostrándonos a una persona muy compleja, muy indescifrable y que, siendo tan directo en su comunicación, logró a partir de la ficción, de la estética, de la ironía y de la comunicación indirecta conservar muy bien su intimidad, su yo y la relación que tuvo con Dios”, explica Vásquez Patiño. Añade que, “básicamente él termina siendo indescifrable para sus lectores, él quiere que cada uno de nosotros, en sus obras, nos veamos es a nosotros mismos, que se conserve lo que él construyó en sí mismo y que conservemos ese secreto de cada uno de nosotros cuando lo leemos”.

La Casa museo Otraparte hoy, sitio que guarda el legado del 'brujo' de Otraparte.
La Casa museo Otraparte hoy, sitio que guarda el legado del ‘brujo’ de Otraparte.

A esta descripción del escritor y filósofo se suma la de Gustavo Restrepo Villa, director académico y cultural de la Corporación Otraparte, quien asegura que, “de la misma manera que él (Fernando González) tuvo su Simón Bolívar, cada persona está invitada a tener su Fernando González, según la propia lectura que haga de su obra”.

El abogado y el escritor, una vida llena de títulos

Fernando González no solo se dedicó a escribir y pensar. Estudió Derecho en la Universidad de Antioquia y durante sus 68 años de vida en su faceta como abogado fue magistrado del Tribunal Superior de Manizales, juez segundo del Circuito de Medellín, asesor jurídico de la Junta de Valorización de Medellín y cónsul de Colombia en Génova, Marsella, Bilbao y Rotterdam.

Tuvo una amplia y vistosa experiencia como abogado y cónsul. Este, el carnet de su paso por el Consulado de Colombia en Francia, en 1934. Imagen tomada de la web de la Corporación Otraparte.
Tuvo una amplia y vistosa experiencia como abogado y cónsul. Este, el carnet de su paso por el Consulado de Colombia en Francia, en 1934. Imagen tomada de la web de la Corporación Otraparte.

Por otro lado, en su faceta como filósofo, pensador y escritor, en 1929 publicó Viaje a pie; en 1939 escribió Mi Simón Bolívar; en 1932 Don Mirócletes; en 1933 El Hermafrodita dormido; en 1934 Mi compadre; en 1935 Cartas a Estanislao; en 1936 Los negroides y en 1940 Santander. Para 1946, el también llamado Loco de Otraparte publicó El maestro de escuela y se alejó de las letras para entrar en un proceso de introspección del que regresó a finales de la década de los 50 con el Libro de los viajes o de las presencias.

Fernando González Ochoa, en Bogotá, 1931, en su faceta como abogado. Foto Montoya, 1931. Imagen tomada de la web de la Corporación Otraparte.
Fernando González Ochoa, en Bogotá, 1931, en su faceta como abogado. Foto Montoya, 1931. Imagen tomada de la web de la Corporación Otraparte.

Y aunque sus obras siguen vigentes, existe un capítulo en la vida del Brujo de Otraparte que aunque nadie ha logrado confirmar, sus biógrafos describen en diferentes textos. Dicen que los escritores Jean Paul Sartre y Thornton Wilder propusieron a Fernando González como candidato al Premio Nobel de Literatura en 1955, pero la irreverencia y constante crítica del filósofo a la política colombiana llevó a las élites del país a oponerse a la postulación.

La Casa Museo Otraparte es un lugar mágico, con ese ambiente de que todo está como en antaño y donde el legado del maestro Fernando González Ochoa vive.
La Casa Museo Otraparte es un lugar mágico, con ese ambiente de que todo está como en antaño y donde el legado del maestro Fernando González Ochoa vive.

El amor de Fernando González por Envigado

A pesar de haber vivido por temporadas en el exterior, de amar a Francia como una nación que lo acogió y de ser cónsul colombiano en diferentes países, Fernando González amaba a Envigado, esa tierra donde nació, creció, se enamoró y vio crecer a su familia.
En sus propias palabras, esas que están perpetuadas con su voz gracias a la Corporación Otraparte, Fernando González dijo que “Envigado es un escenario muy propicio para padecer y meditar (…), estoy bien en Envigado; los dioses, muchos, están cerca y aman estas noches que son como días dormidos, estoy mejor que en París o en Roma, que tanto me agradaron”.

Otraparte, la amañadora finca que existía entrando a Envigado y que hoy es Bien de Interés Cultural de la Nación. Foto captada por el arquitecto Raúl Bernal, en 1963. Foto tomada de la web de la Corporación Otraparte.
Otraparte, la amañadora finca que existía entrando a Envigado y que hoy es Bien de Interés Cultural de la Nación. Foto captada por el arquitecto Raúl Bernal, en 1963. Foto tomada de la web de la Corporación Otraparte.

Y es esa magia que encontraba en su finca, a borde de una vía principal (hoy declarada Bien de Interés Cultural de la Nación), la que la Corporación Otraparte se encarga de mantener viva, no solo por el museo que exhibe las pertenencias del escritor, pensador y filósofo, sino a través la conservación y estudio de su obra, de la divulgación cultural y de brindar un espacio ideal para el encuentro literario e intelectual.

Siempre vigente, el pensamiento de Fernando González Ochoa.
Siempre vigente, el pensamiento de Fernando González Ochoa.

Una vida que no muere y un pensamiento vigente: el legado de Fernando González

Han pasado 130 años desde el nacimiento de Fernando González y 61 desde su muerte, pero su legado permanece vivo entre los envigadeños, los académicos, los filósofos y los amantes de la literatura única y particular del Loco de Otraparte.
Y ¿cómo no iba a ser así? si el mismo Fernando González alguna vez explicó que la muerte no es el final sino otra forma de vivir: “¿Y para dónde se va uno si se sale de la vida? Cuando uno está muriendo, eso que llaman estar muriendo, está viviendo; y cuando muere, está viviendo; y cuando cadáver está viviendo como cadáver; y cuando polvo está viviendo como polvo; fuera de la vida no lo sacan”.

Imagen del Viaje a Pie. Foto tomada de la web de la Corporación Otraparte.
Imagen del Viaje a Pie. Foto tomada de la web de la Corporación Otraparte.

El Loco, el Brujo, el Mago, el erudito y el irónico Fernando González tenía razón. El tiempo pasa y como dice Restrepo Villa, “su obra cobra cada vez mayor vigencia dada la multiplicidad y riqueza de los temas que atraviesan cada una de sus páginas”, porque “las cuestiones fundamentales de la filosofía, incluyendo la relación con la naturaleza, la pregunta por el ser mestizo latinoamericano y la búsqueda espiritual serán siempre temas de interés mientras exista la humanidad”.

Las palabras de Fernando González Ochoa nunca pasaron desapercibidas y la forma en la que fusionaba la filosofía, la ficción y el costumbrismo son ese sello personal que lo mostró al mundo como un hombre directo, crítico, rebelde, místico y hasta irónico.
Las palabras de Fernando González Ochoa nunca pasaron desapercibidas y la forma en la que fusionaba la filosofía, la ficción y el costumbrismo son ese sello personal que lo mostró al mundo como un hombre directo, crítico, rebelde, místico y hasta irónico.
Fernando González Ochoa nació el 24 de abril de 1895, hace 130 años. Hasta su muerte, el 16 de febrero de 1964, fue pensador, filósofo, escritor, abogado y hasta crítico político.
Fernando González Ochoa nació el 24 de abril de 1895, hace 130 años. Hasta su muerte, el 16 de febrero de 1964, fue pensador, filósofo, escritor, abogado y hasta crítico político.

El legado de Fernando González permanece no solo en cada rincón de la Casa Museo Otraparte o entre las líneas que escribió en sus libros, cartas y documentos. Para Vásquez Patiño, el pensador revolucionó desde el existencialismo y la poética y “casi que funda una lengua literaria”, al punto que se mantiene vigente “desde la irrupción que hace de la literatura, desde la forma como cuenta las historias y cómo cuenta su tiempo”.

“De la misma manera que él (Fernando González) tuvo su Simón Bolívar, cada persona está invitada a tener su Fernando González, según la propia lectura que haga de su obra”, dice Gustavo Restrepo Villa, de la Corporación Otraparte.
“De la misma manera que él (Fernando González) tuvo su Simón Bolívar, cada persona está invitada a tener su Fernando González, según la propia lectura que haga de su obra”, dice Gustavo Restrepo Villa, de la Corporación Otraparte.

“Él podría sincronizarse con las narrativas transmedia. Hoy en día cuando vemos el universo de Marvel, las sagas, las precuelas, las secuelas en el cine y en las historias, estos autores como González ya habían prefigurado todo lo que tiene que ver con personajes que están en una obra y en otra, con personajes que podrían ser marginales en una obra aparecen como protagonistas en otra”, explica el académico.

En el Viaje a pie, llegada al Nevado del Ruiz. Foto tomada de la web de la Corporación Otraparte.
En el Viaje a pie, llegada al Nevado del Ruiz. Foto tomada de la web de la Corporación Otraparte.

Pero yendo incluso más profundo, parte del legado que deja el escritor, pensador y filósofo y que lo mantiene vivo en la memoria y en el pensamiento es que, como lo dice Vásquez Patiño, “estamos ante un autor que es capaz de sacrificarse en medio de una discusión para que el otro pueda construirse a sí mismo. Creo que es un acto ético muy potente frente a lo que estamos viviendo hoy en día en temas de redes sociales, por ejemplo, por la disputa que tenemos, ni siquiera de argumentos, sino de simplemente opiniones”.

Dicen que los escritores Jean Paul Sartre y Thornton Wilder propusieron a Fernando González como candidato al Premio Nobel de Literatura en 1955, pero la irreverencia y constante crítica del filósofo a la política colombiana llevó a las élites del país a oponerse a la postulación. Foto tomada por Gabriel Carvajal, en 1949. Imagen tomada de la web de la Corporación Otraparte.
Dicen que los escritores Jean Paul Sartre y Thornton Wilder propusieron a Fernando González como candidato al Premio Nobel de Literatura en 1955, pero la irreverencia y constante crítica del filósofo a la política colombiana llevó a las élites del país a oponerse a la postulación. Foto tomada por Gabriel Carvajal, en 1949. Imagen tomada de la web de la Corporación Otraparte.

Por ello, y tomando las palabras de Fernando González en Viaje a pie, cuando dice “no aspiremos a ser otros; seamos lo que somos, enérgicamente”, la invitación de la Corporación Otraparte, de El Envigadeño y de los académicos que, como Vásquez Patiño, han estudiado su obra, es a permitirle a ese loco vivir desde el acercamiento a su legado y aceptar su llamado e ir “más allá que la disputa de los argumentos o la manipulación de la retórica”.

*Periodista, comunicadora social y escritora envigadeña. Autora de la novela Indeleble y colaboradora en la serie de relatos sobre el territorio A morar la casa.

El Envigadeño
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